miércoles, 20 de marzo de 2019

La muñeca rusa de los arrendamientos


Hoy en día debido a las dificultades económicas de muchos arrendatarios se está observando un elevado número de subarrendamientos de las viviendas previamente alquiladas. Pero falta saber si esto es una práctica legal en España. La verdad es que para que sea legal hay que cumplir un requisito muy importante, obtener el consentimiento por escrito del propietario. Sin embargo el consentimiento puede fijarse inicialmente o bien a posteriori. La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) contempla únicamente el subarriendo parcial, pero sin especificar el grado de superficie que se puede subalquilar.



Los inmuebles solo pueden subarrendarse de manera parcial y previo consentimiento escrito del arrendador.

Así, existen dos contratos diferentes, un primero entre el arrendador y el inquilino y un segundo entre el arrendatario y una tercera persona. No podemos olvidar que si el propietario no da su consentimiento el contrato de subarriendo no es válido y entonces este tiene el derecho de revocar el contrato principal.


Sin embargo, si fuera permitido, existen algunas prohibiciones en los subarrendamientos:
La renta del nuevo alquiler nunca puede ser superior a la que el arrendatario está pagando al propietario;
No se puede alquilar como vivienda un local comercial, industrial o un garaje;
El arrendatario no puede alquilar la vivienda sin vivir allí, pues estaríamos ante un supuesto de cesión y no de subarriendo.

Resumidamente, las situaciones más habituales de subarrendamiento ilegal son:
Los subarriendos no consentidos efectuados bajo interdicción expresa y con desconocimiento del propietario;
El arrendatario que no vive en el domicilio arrendado y que lucra volviendo a alquilar las habitaciones de la vivienda, ganando una renta global superior a la que él propio debe pagar;
La realización de obras en la vivienda alquilada para lograr que la misma gane más habitaciones.

En este tipo de casos es importante el trabajo de un detective privado, que podrá investigar estos subarriendos y conseguir pruebas que expongan la situación. Sus servicios permiten saber quién está realmente viviendo en la propiedad, averiguando también si se hace una utilización correcta de ella. Una de las funciones de los detectives privados es aportar pruebas de subarrendamientos indebidos por forma a ser posible requerir una compensación económica por la mala utilización de la residencia.


Otra situación aun más significativa y que debe ser referida es el alquiler ilegal de pisos turísticos, que es una infracción fuertemente condenada y donde se considera como responsable el dueño del domicilio. Por eso es importante saber el uso que el arrendatario está dando a la vivienda. Como tal, un detective privado es fundamental para asegurar que el inmueble tiene un uso apropiado todo el tiempo.

Sindia Alves y A. Oliver
Antropóloga y Detective
de Detectives Oliver

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