miércoles, 25 de julio de 2018

Cuándo desconocidos del otro lado del mundo lo saben todo sobre ti



Actualmente el uso de los smartphones es cada vez mayor, principalmente la utilización de las diversas e infinitas aplicaciones en línea que están asociadas a nuestros preciados dispositivos. Hace unos años un teléfono móvil sólo servía para llamar y enviar mensajes. Hoy en día todos estamos familiarizados con las redes sociales y las utilizamos constantemente, sea Facebook, Instagram, WhatsApp… y podríamos seguir. Al mismo tiempo de permitirnos mantener contacto con personas de todo el mundo también nos permiten compartir fotos y videos de nuestras actividades cotidianas. 

Con la geolocalización presente en los smartphones, es posible asociar instantáneamente a nuestras fotos y videos el local donde tuvieron origen. Sin embargo, esta exposición voluntaria de la localización puede traer muchas veces serias consecuencias pues hace posible que prácticamente cualquier persona sepa dónde vivimos, donde estamos, nuestra rutina y si estamos o no en casa. Y este tipo de información se puede utilizar fácilmente con fines malintencionados, como por ejemplo asaltos, los cuales ya son constantes en las viviendas de los famosos, como les ocurrió a Shakira y Piké, entre otros.


Además de este tipo de localización voluntaria existe también la involuntaria casi siempre asociada a las innumerables aplicaciones que vamos instalando diariamente en nuestros smartphones. Más de 200.000 aplicaciones están utilizando la localización, entre ellas la meteorología, los navegadores, la cámara fotográfica o los juegos (con su publicidad) por ejemplo. Todas ellas tienen acceso a nuestro posicionamiento físico, o mejor dicho lo tienen todas las empresas que las desarrollan y utilizan nuestra necesidad de adquirir esa app, cobrándolo con el consentimiento de acceso a nuestra ubicación y datos privados (para fines publicitarios con base a nuestros hábitos diarios y en las localidades que visitamos), pues cuando necesitamos instalar alguna aplicación ni siquiera pensamos dos veces antes de permitir tal aprobación.



Como tal, debemos tener plena conciencia de las cosas que podemos o no compartir en las redes sociales y en qué circunstancias lo hacemos, así como cuando instalamos cualquier tipo de aplicación en nuestros teléfonos móviles. Incluso porque con simples formas de prevención es posible evitar una mala utilización de nuestra privacidad.


Sindia Alves y A. Oliver
Antropóloga y Detective 
de Detectives Oliver

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